Destacan trabajo interdisciplinario de profesor Andrés Núñez sobre Paisajes de la memoria

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Uno de los pilares fundamentales en que se basa la investigación de la Universidad Católica es la interdisciplina para generar conocimientos y proyectos nuevos. La investigación en arte y ciencia puede tomar rumbos inesperados. Y llegar a resultados sorprendentes, que nos sacan de nuestra área de confort, que nos hacen reflexionar y mirar el mundo desde otras perspectivas.

Evidenciar el impacto del cambio climático en uno de los lugares más prístinos del extremo sur de nuestro país, es el objetivo del proyecto "Geografía, Arte y Cambio Climático: Paisajes de la Memoria en el Valle Exploradores, Patagonia chilena", impulsado por los académicos Andrés Núñez, de Geografía UC, y Roberto Farriol, de la Escuela de Arte.

La idea nació como una iniciativa mutua de ambos investigadores, quienes, cada uno en su propia disciplina, llevaba ya tiempo trabajaba con el paisaje y el territorio.

A través de un video-ensayo -que contiene una reflexión- se buscará identificar y representar el impacto del cambio climático en este lugar, donde la universidad cuenta con la Estación Patagonia de Investigaciones Interdisciplinarias UC -la que se asocia con este proyecto-. Pero no se trata de una mera constatación geográfica, de por ejemplo cómo han retrocedido glaciares, sino que se adentra territorios más profundos: la memoria de sus propios habitantes.

Nos planteamos el concepto ‘paisaje de la memoria’, que es una manera de comprender el paisaje desde otra mirada. Ver el paisaje no como algo inerte, que está allá afuera, sino en una relación directa con el ser humano, con la experiencia de las personas que lo habitan, con el espacio vivido, con su propia memoria”, explica Andrés Núñez. “El paisaje de la memoria mira al pasado y busca indagar en las huellas que han dejado los cambios”, agrega.

Si bien el trabajo de campo se ha visto retrasado debido a la pandemia por Covid-19, los académicos han trabajado en base a fotografías históricas, para comprender cómo era o cómo se veía el paisaje, así como también qué elementos se destacaban en esas imágenes. Otro elementos son los relatos de habitantes y videos históricos, como el de Augusto Grosse, explorador que se internó en el valle buscando posibles rutas de conexión con el mar a mediados del siglo XX.

El video-ensayo tiene varios ejes. Como explica Roberto Farriol: “El primero, tiene que ver con la documentación -fotografías y videos del lugar- que nos coloca en una memoria. Luego, las entrevistas que se realizarán en el lugar y que da cuenta de otra memoria: Los relatos son construcciones, que se van modificando en el tiempo”.

Las imágenes permitirán hacer una comparación, de cómo era antes un lugar y cómo es ahora. Pero va más allá. A través de los relatos se produce una fisura entre esas imágenes y la memoria. Todo lo cual se contrastará con datos científicos, por ejemplo, respecto del clima o el suelo. De esta manera, como explica Farriol, “La ciencia pasa a ser parte de un relato y el arte, en cierto sentido, pasa a ser una plataforma de ese relato”.

“Un aspecto interesante del video son los cambios de tiempo: una suerte de simultaneidad de episodios y momentos, algunos reales y otros ficcionados, en función de lo que se ha construido sobre la realidad. Todo esto es una suerte de metáfora de lo que significa estar en el lugar, entender que el paisaje no es solo aquello físico sino que más bien nosotros lo construimos”, explica el académico de Arte.

Todo esto se materializará en una video-instalación, lo que permitirá integrar al espectador dentro de la obra, permitiéndole vivir una experiencia con la obra. Lo que se busca conseguir, en palabras del artista, es “conmover: Dejar de ver lo que estamos acostumbrados, hacernos preguntas”.

Estos paisajes de la memoria son entendidos desde una geografía que se expresa a través del arte en sus varios niveles de lectura, constituyendo un relato llamado “cambio climático”. Se piensa (escribe) el vídeo-ensayo como un ejercicio orientado a examinar un fenómeno natural sobre un tejido cultural.

Como concluye nuestro profesor de Geografía, “la pregunta que nos hacemos en todo este escenario, paradisíaco, es cómo lo ven las personas que viven ahí. Hay un imaginario de los visitantes o las personas que recién llegan a la región, de volver a lo prístino, es una nueva memoria, distinta de la que tienen sus habitantes. El paisaje no está allá afuera, sino que está adentro de cada persona, es producida desde una trayectoria cultural”.



Información periodística: Nicole Saffie