Proyecto Fondecyt de profesora Verónica Undurraga realiza seminario entorno al escándalo en Latinoamérica durante los siglos XVIII al XX

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Administrando el escándalo: honor y reputación en Chile, 1840-1920”, es el nombre del Fondecyt regular que nuestra profesora de Historia UC, Verónica Undurraga se adjudicó el 2016. En marco de este proyecto se realizó el seminario "Escándalos y emociones en la historia. Latinoamérica, siglos XVIII al XX", donde se desarrollaron varias exposiciones derivadas del tópico central: el escándalo.

La actividad comenzó con la ponencia de las profesoras Verónica Undurraga y Solène Bergot (Universidad Andrés Bello), donde las investigadoras realizaron una recapitulación de los objetivos, procesos y conclusiones que se plantearon y resolvieron durante cuatro años de indagación entorno al escándalo en los siglos XVIII al XX, con multiplicidad de fuentes y casos. “Quisimos averiguar cómo los sujetos de un entorno social cambiante logran administrar el escándalo en distintas esferas, ya sea en la privada: cómo se intenta contener; y luego cuando trasciende a la esfera pública: cómo se busca manejar y manipular para obtener distintos tipos de beneficios, tanto políticos como sociales”, indicó la profesora Undurraga y agregó que “partíamos de la base que en este contexto el honor era cada vez más un atributo sumamente frágil, sujeto al escrutinio público”.

En tanto la académica Solène Bergot, señaló cuál era el grupo a estudiar: “Ha sido difícil decidir los sujetos a los que íbamos a abocarnos (…) La elite es más fácil de visibilizar porque la prensa se ocupa de ellos”.

Una de las respuestas que se buscó responder en el proyecto fue qué tipo de instrumentalizaciones se utilizaban en el espacio privado para evitar que una situación se convirtiera en un escándalo y luego dilucidar cómo se manejaban estas transgresiones ya convertidas en escándalo. “También nos preguntamos por qué no todas las transgresiones terminaban convirtiéndose en escándalo”, indicó la profesora de Historia UC.

Luego de los años de investigación, Solène sostuvo que pudieron darle una caracterización al escándalo: “En general hay un componente emocional evidente, que tiene que ver con la atracción por lo que pasa en la casa de los demás, lo que permite entender que la mayoría de los casos de escándalo se refieren a gente con una cierta connotación social, política, económica o moral; y que hay un cierto grado de fascinación por ese tipo de personajes, y a la vez suscita indignación”.

También indicó cómo identificaron los escándalos: “Un hecho puntual de repente se transforma en escándalo porque lo vemos aparecer en la prensa, y no solo en esta, sino también en circulación de rumores o impresos que van más allá de la prensa, como los casos judiciales”.

La profesora Verónica Undurraga describió uno de los casos que examinaron: el del matrimonio compuesto por Mariana Prevost Moreira, proveniente de la aristocracia limeña y Joaquín Godoy Cruz, importante diplomático y abogado, mucho mayor que Mariana. Estos personajes protagonizaron un escándalo que se desarrolló en el marco del proceso de divorcio civil, uno de los primeros casos en Chile.

El esposo, quien a toda costa quería acallar el escándalo, declaró que Mariana lo generó al abandonar el hogar. Por otro lado, Mariana alegó maltrato físico y verbal: “Las situaciones de maltrato eran frecuentes y se conocían públicamente, pero nunca derivó en un escándalo, ni divorcio hasta que se asentaron en Chile. Eso nos habla sobre la necesidad de redes sociales, de otros, para construir el escándalo. Esta mujer se valió de redes con otras mujeres y sirvientes para salir de una situación de maltrato”, sostuvo Undurraga.

Otro tópico que se abordó, fueron las formas que puede tomar el escándalo: hijos ilegítimos, maltrato, estupro, adulterio, entre otros. Solène, señaló que “la primera reacción es contener este hecho dentro de la familia, un secreto de familiar (…) A veces las situaciones se salen de control y no lo logran contener, traspasando al ámbito público. Las mujeres y hombres de elite utilizan a los sirvientes para esparcir rumores.”

Después que este hecho pasa al ámbito público es tomado por la prensa, la cual finalmente define si se transforma en escándalo o no. “Según la posición política, línea editorial de cada diario puede haber un medio de contención. Como los dueños de los diarios pertenecen a la elite, ellos también participan en la contención o difusión de los escándalos”, aseguró Solène.

La ponencia de Verónica Undurraga y Solène Bergo concluyó subrayando que en los expedientes judiciales, la palabra “escándalo” se usa casi exclusivamente en lo que concierne a la moralidad sexual, y el 90 por ciento de estos son por incesto, amancebamiento, estupro, bigamia y adulterio. “Llegamos a la conclusión de que el escándalo es un desorden público, falta de orden”, finalizó Solène.

En el seminario también expusieron Ariel Rodríguez-Latapiatt, de la Universidad Andrés Bello, con su ponencia titulada “Aproximación al estudio del escándalo a partir del análisis del delito nefando de sodomía y bestialidad en Chile, (1731 - 1876)”; Jéssica González, de la Universidad de La Frontera, disertó "Fracturas del alma. Dolores, pasiones y fugas de mujeres en un espacio regional. Concepción S. XIX", y María Bjerg, de la Universidad Nacional de Quilmes/CONICET, cerró la actividad con "Un pobre desgraciado que mató por amor. El lenguaje romántico en un drama pasional en la Argentina de principios del siglo XX".

Para finalizar el seminario, se abrió un espacio de discusión, preguntas y comentarios de los trabajos presentados.